viernes, 11 de febrero de 2011

Pardillo común

En invierno es frecuente ver bandos de fringílidos  que se agrupan para buscar comida. Los más abundantes son los jilgueros que revolotean en busca de las semillas de los cardo. Pero también se pueden observar luganos y pardillos entre otros formando grupos mixtos o de una sola especie. Este año pude ver un grupo de unos cuarenta pardillos volando de un chopo a otro en el Parque de la Huerta de los Jesuitas, en Salamanca.


El pardillo debe su nombre a su coloración habitual pero cuando llega la primavera el macho adquiere unos tonos rojos muy intensos en el pecho y en la frente. Es la época de buscar pareja y este plumaje sirve para evaluar la calidad y la salud de los posibles cónyuges. Pero lo más sorprendente es que este plumaje no se consigue con una muda, como lo hacen otras especies, sino que es debido al desgaste de las plumas. Al desaparecer el extremo de estas dejan aparecer el color rojo. En ocasiones puede parecer que tienen una herida y que es la sangre la que tiñe el plumaje.

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